¿Sabías que…?

  • 22.000 alumnos, docentes y otros miembros del personal educativo resultaron heridos, asesinados o sufrieron daños por ataques contra la educación en situaciones de conflicto armado e inseguridad, en los últimos cinco años.
  • Entre 2015 y 2019, 93 países experimentaron al menos un ataque contra la educación. Los estudiantes y docentes se vieron gravemente afectados por incidentes de ataques contra escuelas en Afganistán, Camerún y Palestina
  • Las fuerzas armadas y los grupos armados utilizaron escuelas y universidades con fines militares en 34 países entre 2015 y 2019, algunos como bases, centros de detención y almacenes de armas.
  • En los últimos cinco años, las fuerzas armadas estatales o los grupos armados habrían reclutado a estudiantes de escuelas de 17 países.

En todo el mundo, los ataques a los niños siguen sin disminuir y las partes beligerantes siguen desobedeciendo una de las normas de la guerra más básicas: la protección de los niños. La naturaleza prolongada de los conflictos en la actualidad está perjudicando el futuro de generaciones enteras de niños. Si no cuentan con acceso a una educación, toda la generación de niños que viven en conflictos crecerá sin las destrezas necesarias para contribuir a sus países y economías, empeorando una situación que ya es desesperada para millones de niños y familias.

No se puede garantizar el derecho de un niño a la educación en zonas de conflicto si no se protege la propia educación. La educación puede salvar vidas. Cuando no van a la escuela, los niños se convierten en objetivo fácil de abusos, explotación y reclutamiento en fuerzas y grupos armados. La escuela es un lugar seguro en el que los niños pueden estar protegidas contra amenazas y crisis. Además, representa un paso fundamental para romper el ciclo de la crisis y reduce las probabilidades de que se desaten conflictos en el futuro.

Este día pone de relieve la situación extrema en que se encuentran los más de 75 millones de niños de 3 a 18 años de edad que viven en 35 países afectados por la crisis y que necesitan ayuda educativa urgente. Del mismo modo, expresa la preocupación por los efectos de la violencia continúa que sufren esos niños y las posibilidades que tienen de acceder a una educación. Las necesidades de estos alumnos exigen una atención especial que va más allá de las consecuencias generadas por los cierres temporales de las escuelas debido a la pandemia de COVID-19.

Al proclamar el Día Internacional para la Protección de la Educación de Ataques, la ONU envía un claro mensaje sobre la importancia de que las escuelas sean lugares protegidos y seguros para estudiantes y maestros, y que es necesario que la educación siga siendo una prioridad en la agenda de políticas públicas. Esto debe seguir siendo una prioridad incluso mientras los gobiernos prosiguen la lucha contra la pandemia de COVID-19 que ha llevado al cierre de escuelas y afectado a más del 90% de los estudiantes del mundo.

Tomado de https://www.un.org/es